19/10/2023
Vivir con artrosis, especialmente en las rodillas, puede presentar desafíos diarios, limitando la movilidad y generando preocupación sobre qué actividades físicas son seguras y beneficiosas. Una pregunta común es si andar en bicicleta es una opción viable o si, por el contrario, podría empeorar la condición. Es fundamental comprender qué tipos de ejercicio son adecuados y cómo abordarlos para mantener la calidad de vida.

La buena noticia es que el ejercicio moderado, realizado de forma consciente y adaptada, es un pilar fundamental en el manejo de la artrosis. Lejos de ser perjudicial, la actividad física controlada puede ayudar a mantener la funcionalidad de las articulaciones y aliviar algunos síntomas. Sin embargo, es crucial saber distinguir entre el dolor que indica un problema y las molestias normales asociadas a la rigidez o la falta de costumbre.

El ejercicio moderado: Un aliado contra la artrosis
Para las personas que conviven con artrosis de rodilla o cadera, el ejercicio moderado se considera generalmente beneficioso. Actividades de bajo impacto que no sobrecargan las articulaciones son las más recomendadas. Caminar por terrenos llanos es una excelente opción, pero montar en bicicleta también figura entre las actividades aconsejadas.
Se sugiere realizar estas actividades durante periodos de 10 a 20 minutos al día. La clave está en la moderación y la consistencia. Andar en bicicleta, especialmente en superficies planas o utilizando una bicicleta estática, permite mover la articulación de la rodilla a través de un rango de movimiento sin el impacto directo que actividades como correr podrían generar.
Es vital escuchar al cuerpo. Aquellos ejercicios o movimientos que produzcan dolor significativo no deben realizarse. El dolor es una señal de alerta que no debe ignorarse. En los días en que el dolor sea más intenso, es conveniente descansar y guardar reposo durante dos o tres días para permitir que la articulación se recupere.
Cuidados generales para la artrosis
Además del ejercicio, existen otras medidas y hábitos de vida que pueden contribuir significativamente al manejo de la artrosis y a la mejora del bienestar general:
- Control del sobrepeso: Mantener un peso corporal saludable es especialmente importante para la artrosis de rodilla. El exceso de peso incrementa la carga sobre las articulaciones de carga, acelerando el desgaste y aumentando el dolor.
- Dieta equilibrada: Una dieta variada y nutritiva es esencial. Se recomienda que incluya leche y sus derivados, que aportan nutrientes importantes para la salud ósea. No se necesita una dieta restrictiva, sino variada y completa.
- Uso de ayudas técnicas: No dudes en utilizar un bastón en el lado sano para ayudarte a caminar. Esto reduce la carga sobre la articulación afectada. Para la artrosis de las manos, el uso de herramientas y utensilios domésticos con mango ancho y de poco peso, o ayudas como abrelatas eléctricos, puede facilitar las tareas diarias sin forzar las articulaciones.
- Aplicación de calor o frío: Utiliza calor o frío local en la zona afectada, según lo que te proporcione alivio. Sin embargo, no apliques estas terapias por más de 20-30 minutos al día.
- Ducha caliente matutina: Por las mañanas, cuando la rigidez y el dolor suelen ser mayores, una ducha de agua caliente con un chorro fuerte dirigido a las articulaciones puede proporcionar calor y un suave masaje local, aliviando la rigidez inicial.
- Calzado adecuado: Opta por zapatos sin mucho tacón y, si es posible, sin cordones para evitar tener que agacharse excesivamente.
- Posturas y mobiliario: Duerme en una cama dura y siéntate en sillas con respaldo recto. Evita mantener la misma postura durante mucho tiempo. No permanezcas de pie quieto por periodos prolongados.
- Evitar posturas perjudiciales: Algunas posturas ejercen una presión excesiva sobre las rodillas. Evita ponerse de rodillas y ponerse en cuclillas.
- Facilitar el movimiento: Usa el ascensor en lugar de las escaleras siempre que sea posible. No camines cargado de cosas; utiliza un carro de la compra para transportar peso.
- Movimientos suaves: No fuerces las articulaciones y evita los movimientos bruscos.
- Hidroterapia: Si tienes la oportunidad, acudir a un balneario o realizar ejercicios en una piscina permite mover las articulaciones sin cargar peso, lo cual puede aliviar significativamente el dolor.
- Medicación: No te automediques. Toma únicamente los analgésicos que te haya recetado tu médico de cabecera.
Ejercicios a evitar o modificar con artrosis de rodilla
Existe mucha información, a veces contradictoria, sobre qué ejercicios son seguros y cuáles no para la artrosis de rodilla. Es comprensible sentir miedo a realizar actividades que puedan empeorar el dolor o dañar la articulación. Sin embargo, la clave no siempre está en evitar completamente ciertos ejercicios, sino en realizarlos con la técnica adecuada y modificarlos según sea necesario para evitar el dolor intenso o el empeoramiento. Es fundamental aprender a distinguir entre una molestia leve, quizás por rigidez o falta de costumbre, y el dolor agudo que indica un problema. Ante la duda, siempre se debe consultar a un especialista.
Aquí te presentamos algunos ejercicios que, dependiendo de cómo se realicen, podrían ser contraindicados o requerir modificaciones si tienes artrosis de rodilla:
Sentadillas
Las sentadillas implican flexionar las rodillas hasta que las caderas queden más bajas que ellas (sentadilla completa). Esta posición puede generar un desgaste importante en la zona lumbar y, sobre todo, en las rodillas, especialmente con técnica inadecuada o hiperextensión. Bajar hasta que los muslos estén paralelos al suelo puede provocar dolor en algunas personas.
Modificaciones recomendadas:
- Haz media sentadilla, bajando solo hasta donde te sientas cómodo y sin dolor.
- Realiza la posición de «la silla de yoga», que es una media sentadilla isométrica (mantener la posición sin bajar completamente).
- Coloca los pies en una posición muy amplia con los dedos hacia afuera (sentadilla estilo sumo). Esto fuerza a usar más los músculos de los glúteos, evitando que las rodillas se vayan demasiado hacia adelante.
Zancadas (Lunges)
Las zancadas son excelentes para fortalecer piernas y glúteos, mejorar el equilibrio y la flexibilidad de la cadera. Sin embargo, a menudo son uno de los primeros ejercicios que se eliminan si causan dolor de rodilla. Pero, con una postura perfecta y ajustes menores, es posible mantenerlas.
Modificaciones recomendadas:
- Coloca los dedos del pie dominante contra la pared y asegúrate de que la otra pierna esté lo más atrás posible. Esto ayuda a que la rodilla delantera no se pliegue excesivamente sobre el pie.
- Coloca uno o dos bloques de yoga o un soporte debajo de la rodilla de la pierna trasera. Esto ayuda a mantener la rodilla delantera a un ángulo menor de 90 grados, reduciendo la presión.
Zancadas en reverencia (Curtsy Lunges)
Este ejercicio puede ser muy desafiante y doloroso para las rodillas. Generalmente, se aconseja evitarlas si experimentas dolor significativo.
Si el dolor es leve e intermitente y decides intentarlo:
- Disminuye la carga o el peso sobre la rodilla. Céntrate en controlar los movimientos de forma lenta y precisa, en lugar de la velocidad.
- Cuando te inclines, evita doblar demasiado la rodilla. No flexiones la rodilla más allá de un ángulo de 90 grados.
Saltos de tijera y ejercicios de alto impacto
Los saltos de tijera o cualquier ejercicio de alto impacto que implique saltos o aterrizajes bruscos pueden ser perjudiciales si tienes las rodillas debilitadas por la artrosis.

Modificaciones recomendadas:
- Reduce el impacto eliminando el salto. Realiza los movimientos de brazos y piernas del salto de tijera, pero manteniendo siempre al menos un pie en el suelo.
- Para el movimiento de piernas, puedes realizar un toque del pie lateral: comienza con el pie derecho tocando el suelo a un lado, vuelve al centro, luego el pie izquierdo, alternando sucesivamente.
- Alternativamente, puedes levantar la pierna izquierda hacia un lado mientras mueves los brazos como en el salto tradicional, y luego alternar.
- En las "zancadas sin salto", evita que la rodilla adelantada sobrepase los 90º para que el peso recaiga en los glúteos y no en la rodilla. Mantén la espalda recta. La pierna trasera también puede mantenerse en un ángulo de 90º en lugar de estirada.
Patadas hacia atrás (Kickbacks)
Ideales para los glúteos, pero pueden ser perjudiciales si causan dolor de rodilla.
Modificaciones recomendadas:
- Usa un banco: Inclínate hacia adelante sobre un banco. Dobla una pierna hacia adelante y luego empújala hacia atrás, apretando el glúteo. El banco mantiene las rodillas alejadas del suelo y reduce la flexión y el peso sobre ellas.
- De pie: Mantén el equilibrio sobre una pierna (ligeramente doblada) y empuja la otra pierna hacia atrás a través del talón, apretando el glúteo. Esto activa el glúteo sin la necesidad de arrodillarse.
Ejercicios pliométricos
Si no tienes una base sólida de fortalecimiento previo (al menos 3 o 4 meses de trabajo en el tren inferior), los ejercicios pliométricos (que implican ciclos rápidos de acortamiento-estiramiento muscular, como saltos o rebotes) pueden generar un elevado estrés en las rodillas. Los cambios de dirección bruscos o movimientos de rebote también entran en esta categoría.
Recomendación: Tener especial cuidado y, si no se tiene la preparación adecuada, evitarlos para no empeorar la artrosis o causar lesiones.
Muchas repeticiones en una sola pierna
Al realizar ejercicios de fortalecimiento de la parte inferior del cuerpo, es conveniente alternar las piernas con frecuencia. Realizar un gran número de repeticiones o mantener posiciones isométricas prolongadas en una sola pierna puede suponer una carga excesiva para la articulación.
Recomendación: Alternar las piernas frecuentemente para distribuir la carga.
Distinguir dolor y molestia
Como se mencionó anteriormente, es absolutamente imprescindible que aprendas a distinguir entre lo que es una molestia leve o rigidez (a menudo inofensiva y que puede mejorar con el movimiento) y el dolor agudo o persistente que indica que algo no va bien. Esta distinción es clave para saber qué ejercicios son seguros y cuáles debes evitar o modificar. La mejor manera de aprender a hacer esta distinción es consultando a un especialista en artrosis o un fisioterapeuta con experiencia en el manejo de esta condición.
Además de las modificaciones en el ejercicio, existen otras alternativas terapéuticas para aliviar el dolor de la artrosis, como se menciona, el tratamiento MBST, aunque es necesario informarse adecuadamente sobre ellas y consultar siempre con un profesional de la salud.
Preguntas Frecuentes sobre Ejercicio y Artrosis de Rodilla
- ¿Es bueno montar en bicicleta si tengo artrosis de rodilla?
- Sí, generalmente el ejercicio moderado como montar en bicicleta por terreno llano o en bicicleta estática durante 10 a 20 minutos al día es bueno, ya que permite mover la articulación sin alto impacto.
- ¿Qué ejercicios debo evitar si tengo artrosis de rodilla?
- Debes evitar cualquier ejercicio que te produzca dolor. Algunos ejercicios como sentadillas profundas, zancadas, saltos o pliometría pueden ser problemáticos si se realizan incorrectamente o sin la preparación adecuada. A menudo, se pueden realizar con modificaciones.
- ¿Cómo sé si un ejercicio me está haciendo daño?
- El principal indicador es el dolor significativo durante o después del ejercicio. Es importante aprender a distinguir este dolor de la molestia leve por rigidez inicial. Si tienes dudas, consulta a un especialista.
- ¿Debo descansar si tengo dolor?
- Sí, en los días de mayor dolor es conveniente guardar reposo durante 2 o 3 días.
- ¿Ayuda el control del peso con la artrosis de rodilla?
- Sí, perder el sobrepeso es muy importante, ya que reduce la carga sobre las rodillas y puede disminuir el dolor y la progresión de la artrosis.
- ¿Hay otras cosas que puedo hacer además de ejercicio?
- Sí, mantener una dieta variada, usar ayudas para caminar o para las tareas diarias, aplicar calor o frío local, usar calzado adecuado y evitar posturas perjudiciales son medidas que ayudan en el manejo de la artrosis.
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