15/06/2024
El Tour de Francia no es solo una carrera ciclista; es una epopeya sobre ruedas que desafía los límites humanos. Desde su nacimiento en 1903, los ciclistas sueñan con conquistar sus carreteras, pero son las montañas las que verdaderamente dictan sentencia, convirtiendo simples ascensos en mitos eternos. Los puertos de montaña son el alma de la Grande Boucle, escenarios donde se han escrito las páginas más gloriosas y dramáticas de este deporte.

La montaña es un juez implacable. Su imprevisibilidad puede elevar a un ciclista a la gloria o condenarlo a la derrota más amarga. Por ello, conocer la dureza de cada ascenso es fundamental. No solo se trata de la longitud, sino también del desnivel a superar y, crucialmente, el porcentaje medio y máximo de inclinación. Estos factores combinados determinan el Coeficiente APM (Altimetría Puertos de Montaña), una medida objetiva de su dificultad.
La Leyenda de los Pirineos: Pioneros de la Dificultad
Los Pirineos fueron los primeros en llevar el Tour a las alturas, inaugurando la era de los puertos de alta montaña y creando leyendas que perduran hasta hoy.
El Gigante Tourmalet
Con 2.115 metros de altitud, el Tourmalet fue el primer puerto en superar los 2.000 metros en la historia del Tour, allá por 1910. Es, sin duda, el puerto más recorrido, con casi noventa apariciones. Su mística reside no solo en su historia, sino en su exigencia. Desde Luz Saint-Sauveur, se afrontan 18,8 kilómetros con un desnivel de 1.405 metros y una media del 7,5%. La vertiente más icónica, desde Sainte-Marie-de-Campan, son 17,2 kilómetros al 7,4%, salvando 1.268 metros. El Tourmalet ha sido testigo de hazañas como la de Merckx, el descenso magistral de Induráin o la épica batalla entre Contador y Schleck. Es tan vital para el Tour que nunca ha estado ausente más de tres años consecutivos. El español Federico Martín Bahamontes ostenta el récord de victorias en su cima, con cuatro.
El Elegante Aubisque
Ubicado en los Pirineos atlánticos, el Aubisque (1.709 m) compartió protagonismo con el Tourmalet en su debut en 1910. Es recordado por la famosa frase de Octave Lapize llamando "¡asesinos!" a los organizadores por su dureza. Con 17,3 kilómetros y 1.198 metros de desnivel al 6,9% de media, se endurece considerablemente en sus 7 kilómetros finales, superando el 8%. Es considerado uno de los puertos más bellos de Europa, con dos vertientes: Laruns y la clásica Soulor. Se ha ascendido 45 veces, aunque solo ha sido final de etapa en tres ocasiones. Bahamontes también lidera las victorias aquí, con cuatro.
El Histórico Peyresourde
Tras el Tourmalet, el Peyresourde (1.569 m) es el segundo ascenso más histórico de los Pirineos franceses, junto al Aubisque. Inaugurado también en 1910, ha sido escalado más de 65 veces. Sus 13 kilómetros al 7% de media, con rampas que alcanzan el 12%, lo convierten en un desafío constante entre Arreau y Bagnères-de-Luchon. Fue aquí donde Alberto Contador se dio a conocer al mundo en 2007 con sus ataques. Momentos como el descenso de Chris Froome o el dominio de un joven Merckx en 1969 son parte de su leyenda. Una vez más, Bahamontes comparte el récord de victorias (4) con Jean Robic.
Los Colosos de los Alpes: Desafíos de Altitud y Resistencia
Los Alpes aportan algunos de los ascensos más largos y con mayor desnivel, verdaderas pruebas de resistencia.
El Mítico Galibier
Introducido en 1911, solo un año después que el Tourmalet, el Galibier (2.645 m) es el principal puerto alpino y el segundo más utilizado del Tour. Es célebre por su dureza, especialmente cuando se conecta con el Col du Télégraphe. Desde Saint Michel de Maurienne, suma 35 kilómetros y 1.933 metros de desnivel, con una media del 5,48%, aunque los últimos 7 kilómetros antes de la cima no bajan del 8%. Con un APM de 456, es significativamente más exigente que el Tourmalet (315). A menudo se combina con el Izoard para crear etapas reinas. Aunque solo ha sido meta una vez (en 2011, con exhibición de Schleck), ha sido escenario de duelos como el de Rominger e Induráin o la reciente batalla entre Jumbo y Pogacar. La hazaña de Pantani en 1998, atacando a 70 km de meta, es una de las más memorables.
El Emblemático Izoard
Ubicado en los Alpes, cerca de la frontera italiana, el Izoard (2.360 m) es un icono del Tour desde su inauguración en 1922, con 32 apariciones. Tiene dos vertientes: la clásica desde Guillestre (17 km, 1.060 m desnivel, 6,9% media) y la más moderna desde Briancon. Su tramo final es durísimo, marcado por los monumentos a Louison Bobet y Fausto Coppi, recordando su duelo de 1953. El historial de ganadores incluye a Bobet (3), Coppi (2) y Gino Bartali. Warren Barguil marcó el mejor tiempo en la historia del puerto en 2017.
El Desértico Mont Ventoux
Aunque parte de la región de los Alpes, el Mont Ventoux (1.909 m) en la Provenza es un escenario único y dramático. Conocido como "la montaña de los vientos infernales" o "la montaña asesina" por su cima árida y ventosa. La vertiente sur desde Bedoin es la más utilizada (14 de 18 veces) y la más dura: 21,3 kilómetros, 1.588 metros de desnivel, 7,4% de media que supera el 10% en el tramo final tras el Chalet Reynard. Desde su debut en 1951, ha visto victorias de grandes como Merckx o Pantani. Sin embargo, también ha sido escenario de tragedias, como la muerte de Tom Simpson en 1967. Momentos recientes incluyen la lucha entre Pantani y Armstrong o Froome corriendo sin bicicleta.
El Mítico Alpe d’Huez
Inaugurado en 1952, el Alpe d’Huez (1.859 m) es famoso por sus 21 curvas de herradura, cada una nombrada en honor a un ganador. Desde Bourg-d’Oisans, son 13,1 kilómetros al 8,2% de media, con picos de casi el 10% al salir de las curvas. Es una ascensión técnicamente compleja. Se le apodó "el puerto de los holandeses" por el dominio de los ciclistas de este país en los años 70 y 80. Ha albergado victorias épicas, incluidas dos consecutivas de Pantani. Fausto Coppi ganó la primera etapa con final en su cima. Se calcula que unas 300 personas suben al día para compararse con los tiempos de los profesionales; Pantani posee el récord con 36 minutos y 50 segundos.

La Exigente Croix de Fer
Situada en los Alpes de Saboya, La Croix de Fer (2.067 m) se ha escalado 21 veces y es considerada una de las más duras y extenuantes. A menudo se incluye en etapas que enlazan varios puertos, como el Télégraphe, Galibier o Alpe d’Huez. Sus múltiples vertientes y paisajes pintorescos la hacen popular entre cicloturistas. Ganadores como Fausto Coppi o Bernard Hinault han inscrito su nombre en su historia.
La Dura Madeleine
El Col de la Madeleine (1.993 m) es otro puerto alpino frecuentemente enlazado con otros gigantes. Es catalogado de máxima dureza por ambas vertientes. La más larga desde Feissons-sur-Isère (25 km, 6,2% media) y la más dura desde La Chambre (21 km, 7,38% media, con rampas de hasta el 10%). Ha sido escenario de momentos clave para el ciclismo español, como la victoria de Andrés Gandarias o cuando Perico Delgado se enfundó el maillot amarillo para ganar el Tour de 1988. Batallas como la de Ocaña en 1973 o Induráin en 1994 forman parte de su rica historia.
El Retorno del Volcán: Puy de Dôme
El Puy de Dôme (1.464 m), en la región de Auvernia, es un puerto con una forma peculiar: una subida en espiral sin curvas. Su dificultad extrema reside en los últimos 4 kilómetros, con una pendiente media cercana al 12%. Fue testigo de duelos legendarios como el de Anquetil y Poulidor en 1964, y victorias de escaladores puros como Bahamontes. Tristemente, también de incidentes como el puñetazo a Merckx en 1975. Tras años de ausencia debido a restricciones de acceso, regresó al Tour en 2023, aunque sin público en sus rampas finales. Es un icono del "Macizo Central".
Comparativa de Puertos Míticos (Datos Aproximados)
| Puerto | Altitud (m) | Longitud (km) | Pendiente Media (%) |
|---|---|---|---|
| Tourmalet | 2115 | 17.2 - 18.8 | 7.4 - 7.5 |
| Galibier | 2645 | 35 (desde S. Michel) | 5.48 (últimos 7km >8) |
| Aubisque | 1709 | 17.3 | 6.9 (últimos 7km >8) |
| Izoard | 2360 | 17 | 6.9 |
| Mont Ventoux | 1909 | 21.3 (Bedoin) | 7.4 (últimos km >10) |
| Alpe d’Huez | 1859 | 13.1 | 8.2 (salida curvas ~10) |
| Puy de Dôme | 1464 | ~13.8 (subida total) | ~7.3 (últimos 4km ~12) |
| La Croix de Fer | 2067 | ~24-31 (varias vertientes) | ~5.2-6.9 |
| Madeleine | 1993 | 21 - 25 | 6.2 - 7.38 (rampas 10%) |
| Peyresourde | 1569 | 13 | 7 (rampas 12%) |
Nota: Las longitudes y pendientes medias pueden variar ligeramente según la vertiente considerada.
Preguntas Frecuentes sobre los Puertos del Tour
¿Cuál es el puerto más alto de esta lista?
El puerto más alto de esta selección es el Galibier, con una altitud de 2.645 metros.
¿Qué puerto se ha subido más veces en la historia del Tour?
El puerto con más apariciones en el Tour de Francia es el Tourmalet, con casi noventa ascensos.
¿Cuál es considerado el puerto más duro?
La dureza es subjetiva y depende de la vertiente, pero el Galibier (con un APM de 456) y la vertiente de Bedoin del Mont Ventoux son consistentemente mencionados entre los más difíciles por su combinación de longitud, desnivel y rampas pronunciadas.
¿Quién es el ciclista con más victorias en las cimas de estos puertos?
El escalador español Federico Martín Bahamontes, conocido como el "Águila de Toledo", ostenta el récord de victorias en varios de estos puertos, incluyendo el Tourmalet (4), Aubisque (4) y Peyresourde (4), además de ganar en el Puy de Dôme.
¿Por qué el Puy de Dôme estuvo tantos años fuera del Tour?
El acceso al Puy de Dôme se restringió a vehículos a motor y bicicletas desde 1988 debido a la construcción de un tren de cremallera en la calzada existente, lo que impedía el paso seguro del pelotón y la caravana del Tour. Su regreso en 2023 fue posible con restricciones de acceso para el público.
Un Legado de Esfuerzo y Pasión
Estos puertos son más que simples tramos de carretera en pendiente; son monumentos al esfuerzo, a la resistencia y a la pasión por el ciclismo. Cada curva, cada rampa, cuenta una historia de superación. Aunque la lista de puertos icónicos sigue creciendo y evolucionando con cada edición del Tour, los nombres del Tourmalet, Galibier, Ventoux, Alpe d'Huez y los demás aquí mencionados permanecerán por siempre grabados en la leyenda de la Grande Boucle, desafiando a las generaciones futuras de ciclistas a escribir sus propias historias en sus laderas.
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