11/01/2022
Hay sonidos que se asocian instantáneamente a un evento, a una emoción. En el ciclismo español, uno de esos sonidos inconfundibles es la voz de Juan Mari Guajardo. Desde Alsasua, Navarra, este 'speaker' ha acompañado al pelotón de la Vuelta a España durante casi dos décadas, convirtiéndose en mucho más que una simple megafonía: es un amigo, un confesor y el narrador de innumerables historias sobre dos ruedas. Su presencia en la línea de salida y en las llegadas es un ritual para corredores y aficionados, un hilo conductor que une la pasión por este deporte.

Cuando el texto que sirve de base a este relato fue escrito, Juan Mari Guajardo cumplía 18 años como 'speaker' de la Vuelta. Esto ocurrió en la edición de 2014, ya que debutó en la salida de Lisboa de 1997. En ese preciso momento, se encontraba a punto de celebrar su 39 cumpleaños, lo que significa que tenía 38 años al narrar las andanzas del pelotón en aquella edición tan especial para él.
Los Inicios de una Pasión Rodada
El idilio de Juan Mari con el ciclismo no nació de la noche a la mañana, sino que se forjó desde la infancia, de la mano de su padre. Su padre, periodista en los años 80, colaboraba con medios de comunicación mientras trabajaba en Reynolds. Cubría activamente el ciclismo y la pelota, y el joven Juan Mari le acompañaba a menudo. En aquellos viajes y coberturas, no solo observaba, sino que participaba activamente, ayudando a escribir crónicas de carrera o recogiendo a invitados para entrevistas. Fue su padre quien le llevó por primera vez al Tour de Francia, un viaje que marcó un antes y un después. Allí, en medio del ambiente único de la ronda gala, se enamoró irremediablemente de este deporte.
Con el paso de los años, y vislumbrando una posible oportunidad, Juan Mari comenzó a prepararse. Le habían comentado que pronto se necesitaría a alguien con su perfil para el puesto de 'speaker', y él tomó nota. Empezó cubriendo carreras de categorías inferiores, una experiencia crucial para ir adquiriendo soltura y conocimiento del oficio. Su debut oficial como 'speaker' tuvo lugar en el Gran Premio de Llodio, una carrera que recuerda con cariño y en la que se impuso José Rodríguez, quien años más tarde sería presidente de la ACP y abogado de deportistas reconocidos.
Esta preparación y experiencia previa fueron la base para el salto definitivo. Cuando recibió la llamada de la organización de la Vuelta, la pregunta fue directa: ¿te atreves? No lo dudó ni un instante. La oportunidad de ser la voz de una de las grandes vueltas ciclistas del calendario internacional era un sueño hecho realidad.
La Voz de la Vuelta: 18 Años de Emociones
El debut de Juan Mari Guajardo como 'speaker' de la Vuelta a España se produjo en 1997, con la salida desde Lisboa. Recuerda ese día inaugural con una mezcla de emoción y asombro. La dimensión del evento era abrumadora: la megafonía, la cantidad de gente, la magnitud de la carrera... se sentía como si estuviera en una nube. Esa primera etapa, que ganó Lars Michaelsen en el autódromo de Estoril, quedó grabada en su memoria, un recuerdo compartido incluso con ciclistas que participaron aquel día.
Desde aquel estreno en 1997, Juan Mari se ha mantenido firme al pie del cañón, etapa tras etapa, edición tras edición. Dieciocho años como la voz oficial de la Vuelta implican un compromiso enorme, una vida dedicada a este deporte. La exigencia es alta; llega a pasar casi 200 días al año fuera de casa, viajando incansablemente para estar presente en cada salida y cada llegada, animando al público y presentando a los protagonistas.
Su longevidad en el puesto es un testimonio de su profesionalidad, su pasión y la conexión que ha logrado establecer. La organización ha seguido confiando en él, y él ha seguido creciendo, cubriendo cada vez más carreras y perfeccionando su arte. Llegar a cumplir 18 años en un puesto tan visible y demandante en el mundo del deporte profesional es un logro considerable, especialmente en los tiempos que corren, como él mismo reconoce.
Entre la Alegría y la Dureza del Ciclismo
Una carrera tan extensa como la de Juan Mari Guajardo al frente de la megafonía de la Vuelta está plagada de momentos. Momentos de euforia desbordada y momentos de profunda tristeza. Su naturaleza optimista le inclina a quedarse con los recuerdos positivos, que son muchos, pero no evade la realidad de la dureza inherente al ciclismo y a la vida misma.
Uno de los momentos más difíciles que debe afrontar es la necesidad de guardar un minuto de silencio. Son instantes cargados de emotividad, en los que debe mantener la compostura y la voz firme, a pesar de que la situación pueda quebrantarle por dentro. Estar en primera línea, transmitiendo solemnidad y respeto, es una responsabilidad que asume con entereza.

Sin embargo, son las alegrías las que prevalecen en su memoria. Pequeños gestos y grandes emociones que hacen que su trabajo sea increíblemente agradecido. Recibir un maillot de un ciclista, ser el elegido para despedir a una leyenda como Óscar Freire, o recibir un abrazo de un corredor que gana una etapa y al que conoce desde sus años de juvenil. Estos vínculos personales, ver cómo los ciclistas que ha visto crecer le saludan o le agradecen, son la verdadera recompensa. También destaca la compañía constante de su hermana Mónica, otra voz reconocida en el ciclismo español, que trabaja con la organización de la prueba, compartiendo la pasión y las largas jornadas.
Anécdotas y Conexiones Especiales
Cada etapa es una historia, un cúmulo de experiencias. Juan Mari ha sido testigo privilegiado de la intensidad del ciclismo. Ha visto a corredores llorar, ya sea de frustración, de alegría o de tristeza. Ha presenciado el agotamiento extremo, como aquella vez que un ciclista se derrumbó antes de subir al podio. Ha compartido risas con ciclistas conocidos por su buen humor, como Pereiro, Gárate o Flecha, y ha palpado los nervios de los debutantes antes de tomar la salida. Incluso ha vivido situaciones cómicas, como ver llegar a Marcel Wust a la firma con espuma de afeitar en la cara, sin haberse dado cuenta.
Pero si hay un día que ocupa un lugar especial en su corazón, es aquel en que la Vuelta a España arrancó desde Pamplona. Era jugar en casa. Estaba con su gente, en su tierra. La etapa la ganó Movistar, el equipo de la comunidad. Y la emoción alcanzó su punto álgido cuando Miguel Indurain entró en la plaza de toros de Pamplona. Allí, junto a las 7.000 personas presentes, Juan Mari se unió al cántico que coreaba de pequeño: '¡Indurain Indurain!'. Fue un momento de piel de gallina, una conexión única entre su infancia, su trabajo y un ídolo local.
Su posición en la salida, viendo pasar a todos los corredores, le permite percibir la atmósfera de la carrera. En los días de montaña, cuando todo está en juego, la tensión se palpa en el rostro de los ciclistas. Intenta rebajar esa presión con su amabilidad y sus palabras, aunque reconoce que hay momentos en que incluso los más extrovertidos prefieren el silencio. Ha logrado hitos inesperados, como conseguir que Lance Armstrong, en su regreso a la competición, se dirigiera al público en la Vuelta a Murcia, algo que no quiso hacer en la Vuelta a Castilla y León.
La amabilidad y la forma de ser de Juan Mari han calado hondo entre los ciclistas. Les guarda un afecto especial, una complicidad que es mutua. Él mismo afirma que, aunque al principio le dijeran que se centrara en los corredores importantes, para él todos tienen el mismo valor. Sin embargo, hay un ciclista que le ha llegado un poco más al corazón: Miguel Indurain. Lo describe como una persona entrañable, tranquila y accesible, alguien especial dada su figura y todo lo que representa.
Con Miguel Indurain, Juan Mari comparte una anécdota que ilustra la cercanía y el respeto que le tiene, así como la conexión con su propia historia familiar. Recuerda que cuando Miguel corrió su primer Tour de Francia, su padre estaba cubriendo la carrera. Cada vez que lo veía, le preguntaba con insistencia: '¿Cuándo vas a ganar el Tour?'. Y Miguel, siempre con una sonrisa, respondía: 'No voy a ganar el Tour'. Finalmente, hicieron un pacto: cuando Miguel subiera a lo más alto del podio en París, le regalaría un maillot amarillo firmado. Ese maillot es hoy uno de los tesoros más preciados en casa, un recuerdo emotivo de una promesa cumplida entre un periodista y un futuro campeón.
El Trabajo Invisible del Speaker
Ser el 'speaker' de un evento de la magnitud de la Vuelta a España va mucho más allá de ponerse delante de un micrófono y hablar. Detrás de esa voz que anima al público y presenta a los corredores, hay un enorme esfuerzo y un estudio constante. Juan Mari confiesa que tiene un cuaderno escrito a mano donde anota los logros, detalles personales y curiosidades de cada corredor. Es un trabajo de investigación y memorización que le permite, con solo ver la cara de un ciclista, recordar si ha ganado alguna carrera, con quién ha corrido en el pasado, si ha superado alguna lesión grave... Este conocimiento profundo es fundamental para su día a día, aunque no sea visible para el público.
Su labor también implica adaptarse a las circunstancias y al ambiente. Debe ser capaz de animar al público sin importar las condiciones meteorológicas: haga frío, llueva o el calor sea insoportable. A veces, un simple saludo basta para que la gente se encienda y empiece a animar. Otras veces, necesita 'pinchar' un poco más, buscar la complicidad del público con alguna pregunta o comentario. Observa cómo cambian las formas de interactuar; por ejemplo, en los últimos años, se corea más pero se aplaude menos, quizás porque la gente prefiere tener las manos libres para hacer fotos o grabar vídeos con el móvil. Como en todas las profesiones, hay días más fáciles y otros más complicados, pero la energía y la pasión de Juan Mari siempre están presentes.
Preguntas Frecuentes sobre Juan Mari Guajardo
- ¿Quién es Juan Mari Guajardo? Es un conocido 'speaker' de ciclismo en España, famoso por ser la voz oficial de la Vuelta a España durante muchos años.
- ¿Cuántos años lleva como 'speaker' de la Vuelta? Según el texto de referencia, llevaba 18 años en el momento en que fue escrito, habiendo debutado en 1997.
- ¿Qué edad tenía Juan Mari Guajardo cuando se escribió el artículo? El texto indica que en la Vuelta en la que cumplía 18 años como 'speaker', estaba a punto de cumplir 39 años. Por lo tanto, en ese momento tenía 38 años.
- ¿Cómo empezó en el mundo del ciclismo? Su padre era periodista deportivo y le llevaba a cubrir carreras desde niño, lo que le hizo enamorarse del deporte.
- ¿Cuál fue su primer trabajo como 'speaker'? Debutó como 'speaker' en el Gran Premio de Llodio.
- ¿Tiene alguna conexión especial con algún ciclista? Sí, tiene una conexión particular con Miguel Indurain, a quien describe como una persona entrañable y accesible.
- ¿Qué hace además de hablar por megafonía? Realiza un trabajo de investigación y estudio sobre los corredores, manteniendo un cuaderno con sus datos y logros para poder presentarlos adecuadamente.
- ¿Comparte la pasión con algún familiar? Sí, su hermana Mónica también es una voz destacada del ciclismo y trabaja con la organización de la Vuelta.
Durante 18 años, Juan Mari Guajardo ha recorrido la geografía española con la Vuelta, repartiendo ánimo y construyendo puentes entre el deporte y la afición. Ha sido testigo de innumerables momentos, confidente de ciclistas y la banda sonora de la gran ronda española. Su energía y su pasión por el ciclismo siguen intactas, y todo apunta a que seguirá siendo la voz que nos narre las hazañas del pelotón por muchos años más.
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