¿Quién es el chico que recorre el mundo en bicicleta?

Julián Álvarez: El Mundo a Pedales y la Humanidad

14/12/2022

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Julián Álvarez lleva años recorriendo el planeta en bicicleta, acumulando miles de kilómetros bajo sus ruedas, contemplando cientos de cielos distintos y maravillándose con decenas de paisajes. A pesar de haber pedaleado por Europa, Asia y otras partes del mundo, él mantiene firme una convicción: Argentina es el mejor país del mundo. Para Julián, andar en bicicleta dejó de ser un simple pasatiempo para convertirse en su forma de vida, una vía constante para encontrarse consigo mismo y con la humanidad que habita cada rincón del camino.

A veces, el viaje presenta desafíos inesperados. El invierno puede ser inclemente, incluso cuando el calendario marca la primavera. En una ocasión, la llovizna constante en Armenia le impedía ver el camino. Decidió detenerse, desviarse unos kilómetros de la ruta principal para acampar bajo unos árboles, buscando refugio frente al vasto lago Seván. Las gotas de lluvia sobre la carpa creaban un concierto natural en la quietud de la noche. De repente, el sonido cesó, y un silencio profundo se instaló. A la mañana siguiente, al abrir la carpa, se encontró con un paisaje cubierto de nieve. En ese instante, comprendió que las cosas se pondrían más difíciles, pero fue exactamente esa sensación de incertidumbre y la promesa de la belleza inesperada lo que lo ha impulsado a viajar en bicicleta durante la última década.

¿Quién es el chico que recorre el mundo en bicicleta?
Julián Álvarez lleva pedaleados miles de kilómetros, cientos de cielos y decenas de paisajes, pero sostiene que Argentina es el mejor país del mundo. Andar en bici se volvió su forma de vivir y encontrarse con la humanidad.

De la Infancia al Primer Pedaleo Largo

La capacidad de mirar el mundo con asombro parece ser una cualidad innata en Julián, algo que trae desde muy pequeño. Recuerda que cuando tenía apenas dos años, su familia cargó todo en un viejo Citroën y partió de Buenos Aires para instalarse en Neuquén. El viaje duró varios días, en parte por las limitaciones del vehículo, pero sobre todo porque a sus padres les encantaba detenerse a menudo para admirar el paisaje, para asombrarse con lo que encontraban a su paso. “Siempre veían algo lindo aún en los caminos más inhóspitos”, relata Julián, una lección que, sin duda, ha marcado su propia forma de viajar.

Con el tiempo, la bicicleta se convirtió para él en esa posibilidad constante de asombro, un vehículo que lo transportaba de vuelta a la curiosidad inagotable de un niño. Su primera experiencia sobre dos ruedas fue a los cinco años en la vereda de su barrio. Su mamá lo empujaba, y de pronto, al mirar hacia atrás, se dio cuenta de que ella lo había soltado hacía un rato. Era una bici Cross BMX con plásticos negros, perfecta en su recuerdo infantil. Luego llegó una Fiorenza, su compañera en los trayectos diarios a la escuela en Neuquén. Al mudarse a Buenos Aires, la bicicleta se consolidó como su principal medio de transporte.

La Aventura Llama: Primeros Viajes y un Giro Inesperado

La primera gran aventura en bicicleta llegó con amigos, explorando la zona de Pulmarí en Neuquén. Recorrieron 200 kilómetros en 10 días, disfrutando de los lagos Aluminé, Moquehue, Ñorquinco y Ruca Choroy a un ritmo tranquilo. Un año después, pedalearon desde Esquel hasta El Bolsón, atravesando el Parque Nacional Los Alerces. Al finalizar ese viaje, Julián sintió que estaba listo para un desafío aún mayor.

En ese período, Julián era trompetista en la banda Hormigas Negras. El verano siguiente, la banda emprendió una gira ambiciosa: de Buenos Aires a Caracas, actuando en calles y plazas a la gorra para financiar el viaje. Fue una experiencia rica en música, paisajes y encuentros. Para las actuaciones callejeras, Julián tenía una performance particular llamada “el baile del cangrejo”. La gira fue un éxito, pero el baile le costó caro: terminó con los meniscos rotos.

Si antes la bicicleta era importante, después de esa lesión se convirtió en una extensión de su propio cuerpo. Moverse sobre ruedas era más sencillo que caminar. Fue entonces cuando tomó la decisión definitiva: “es el momento de viajar”. Para lograrlo, necesitaba ahorrar. Consiguió un trabajo de nueve horas diarias en una fábrica de medicamentos, llevó su economía al mínimo y, tras juntar lo necesario para vivir un tiempo considerable, se lanzó a la aventura.

El Comienzo del Camino en Solitario

Era el año 2014 cuando Julián inició su primer gran viaje en solitario. La ruta elegida: de Holanda a Portugal. Se puso en contacto con una amiga del colegio que vivía en Bélgica. Con sus ahorros, le pidió que le comprara una bicicleta. Al llegar al aeropuerto, su amiga lo esperaba con dos bicicletas (la de él y la suya), las alforjas y un abrazo. La escena fue emocionante, cargada de la sensación de algo definitivo que estaba por comenzar.

Viajaron juntos el tramo inicial de Holanda a Bélgica. Para Julián, ese recorrido fue fundamental, ya que en ese momento apenas sabía contar hasta diez en inglés. Aunque el ciclismo tiene algo de lenguaje universal, el idioma era una limitación que le generaba cierto temor. “El primer día de viaje solo, fue como salir sin rueditas”, describe. Tuvo que aprender a pedir agua, a preguntar direcciones, a perderse muchas veces y a lidiar con la soledad.

Durante ese viaje, Julián mantenía un programa de radio online llamado “En dos ruedas”, transmitido por un sitio de aficionados al ciclismo. La idea no era solo narrar sus experiencias en la ruta, sino también dar a conocer la música, la cultura y las historias de vida de los artistas locales que encontraba. Trazó un mapa no solo de ciudades, sino también de la música, lo que le permitía sentir una cercanía especial. “La trompeta y la bici abren puertas”, afirma. Tres meses después de empezar, llegó a Portugal. Aunque regresó a Buenos Aires, sabía que el viaje de su vida recién comenzaba.

Cómo Mantener el Sueño en Movimiento

Al volver a Buenos Aires, la dinámica con su banda había cambiado, pero lo más importante es que Julián había encontrado en la bicicleta un nuevo proyecto de vida. Empezó a buscar la manera de trabajar intensamente durante una parte del año para poder dedicarse a viajar el resto del tiempo. Así, decidió estudiar para ser guardavidas. Una vez recibido, puso en marcha su plan. Desde hace varios veranos europeos, Julián viaja a España y otros países para trabajar en la temporada de guardavida o para tener empleos de tiempo completo en cocinas. Esto le permite disfrutar de unos ocho meses de libertad, y para Julián, esa libertad se pedalea sobre ruedas.

Kilómetros de Historias y Encuentros Inesperados

Desde que su vida empezó a rodar de esta manera, Julián ha recorrido más de 25 mil kilómetros. No lleva una cuenta exacta; para él, la bici no es una meta numérica, sino una fuente de placer, casi un instinto. Su itinerario incluye países tan diversos como Cuba, Vietnam, Camboya, Tailandia, y muchos más. Al reflexionar, confirma que la cifra ronda los 25 mil, tomando como referencia su segundo gran viaje: conectar Madrid con Irán. Fueron 8 mil kilómetros en nueve meses, atravesando España, Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Serbia, Bosnia, Albania, Montenegro, Grecia, Turquía, Georgia, Armenia e Irán.

“El 1° de mayo de 2019 llegué a Irán. Me acuerdo que, medio en broma y medio en serio, dije: bueno, ahora no me afeito más”, relata. Sin embargo, la realidad en Irán contrastó con las expectativas basadas en estereotipos. La gente local, al verlo con barba, bromeaba diciéndole que parecía un terrorista. “Claro, es una imagen creada eso de que andan todo el día con el fusil bajo el brazo”, reflexiona. En Irán, Julián descubrió a la gente más hospitalaria del mundo, siempre amable, dispuesta a ofrecer un regalo, a invitarlo a compartir, abriendo las puertas de sus casas. “Viajar te ayuda a romper prejuicios”, enfatiza, destacando cómo la experiencia directa desmantela las ideas preconcebidas.

La Vida en Dos Ruedas: Equipaje y Mentalidad

El equipaje de Julián ronda los 40 kilogramos y contiene lo esencial para la vida en la ruta: carpa, aislante, colchoneta, cocinita, olla, comida básica, mate, herramientas, repuestos para la bici, cuatro mudas de ropa, un dron para documentar, ropa de lluvia, protector solar, gorrito, casco y agua. Menciona que uno de los elementos más importantes que lleva en su bicicleta es el espejo retrovisor, fundamental para estar atento al camino y al tráfico.

Aunque ha dormido cientos de noches a la intemperie, se ha cruzado con animales salvajes y se ha sumergido en culturas muy diferentes a la suya, Julián confiesa que el único temor real que ha sentido durante sus viajes ha sido en la ruta, lidiando con los conductores de vehículos motorizados. “Los camiones suelen ser más respetuosos del ciclista. Son las camionetas las que suelen pasarte finito”, comenta, no como queja, sino como una descripción de la realidad que enfrentan los ciclistas en muchas carreteras. Para mejorar su autonomía, incorporó un panel solar para cargar sus dispositivos cuando no tiene acceso a electricidad y un parlante portátil para escuchar música mientras pedalea.

Julián se lleva muy bien con la soledad. Viajar solo le permite manejar su propio ritmo, pero también lo vuelve más receptivo a las personas y a los “mundos” que va encontrando. A veces extraña la compañía, especialmente al compartir un paisaje impresionante o al final del día. A quien más extraña es a su novia en Buenos Aires, pero sabe que, de alguna manera, siempre se están encontrando en el camino.

¿Por Qué Viajar en Bicicleta? La Esencia del Camino

Cada vez que retoma la ruta, Julián se hace la misma pregunta sobre el porqué de su viaje, pero la respuesta regresa con la misma intensidad: “esta es la mejor vida del mundo”. Explica que viajar en bicicleta lo hace sentir vivo, posiblemente por la adrenalina que implica la incertidumbre de no saber exactamente dónde terminará cada día. Destaca que la bicicleta es un medio que iguala a las personas de una manera única; no ocurre lo mismo con otros objetos como una camioneta 4x4 o un teléfono de alta gama. “En un barrio popular, o en el lugar más exclusivo, hay gente andando en bici”, señala.

La bici permite moverse a una velocidad ideal para el disfrute, para absorber el entorno. Además, la gente que se cruza en el camino a menudo lo ve con una mezcla de asombro y admiración, algo que también resulta muy estimulante. Pero, sobre todas las cosas, Julián subraya que, aunque la bicicleta pueda parecer un medio individual y autosustentable, la realidad es que el viaje sería imposible sin la solidaridad de los demás. Necesita que alguien le dé una mano, le ofrezca agua, un lugar donde pasar la noche o simplemente una conversación. Es esa dependencia mutua lo que le permite mirar a la humanidad desde otra perspectiva, siempre con un brillo especial, reconociendo su esencia amable.

AspectoViajar en BicicletaOtros Medios (Auto/Avión)
VelocidadLenta, ideal para observar y disfrutarRápida, enfoque en el destino
Interacción LocalAlta, constante contacto con personasLimitada, menos espontánea
Flexibilidad de RutaAlta, fácil desvío por caminos pequeñosMenor, limitado a rutas principales
Impacto AmbientalMínimoMayor
Conexión con el EntornoProfunda, se siente el clima, los olores, los sonidosSuperficial, aislado del entorno
Autosuficiencia vs. SolidaridadAparentemente autosuficiente, pero dependiente de la solidaridad ajenaMayor independencia, menor necesidad de interacción solidaria

Recorriendo Argentina: La Afirmación de un Amor

Este año, Julián se propuso un objetivo especial: recorrer las 23 provincias argentinas. “Muchos dicen que la única salida de este país está en Ezeiza”, comenta, refiriéndose al aeropuerto internacional. “Para mí, en cambio, es el mejor país del mundo. Y como siempre lo digo y lo sostengo, decidí salir a verificarlo en persona”. Más allá de las coyunturas políticas o económicas, Julián cree que hay algo inmutable en la esencia argentina que perdura: la solidaridad. “Eso no está en otros países con la misma intensidad”, afirma desde Cafayate, Salta, con un atardecer de fondo.

Su viaje por Argentina comenzó el 12 de mayo en CABA. Hasta ahora, ha recorrido cada pueblo de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, parte de Paraguay (una incursión cercana), Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Jujuy y Salta. Es probable que en este momento esté entrando a Tucumán, con planes de continuar por Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza. Una de sus grandes metas es llegar a Neuquén para pasar las fiestas de fin de año y compartir tiempo con su familia y amigos en enero. Tiene el desafío de estar en Ushuaia para abril, completando así el recorrido longitudinal del país.

Compartiendo el Viaje: Cien Volando Bici

Hace unos meses, Julián también comenzó a generar contenido sobre sus viajes para su canal de YouTube, @CienVolandoBici, trabajando junto a su compañero de edición, Sr. Milanga. El nombre, tomado prestado de un antiguo programa de radio, evoca esa sensación increíble de libertad que experimenta en la ruta. “Ningún pájaro en mano, los pájaros siempre son del cielo”, recita con alegría, encapsulando la filosofía de su proyecto.

Con este viaje por Argentina, Julián asegura haber disipado cualquier duda previa. “Argentina es maravillosa”, afirma con convicción. Esas son sus únicas certezas firmes; el resto, como siempre, será lo que disponga el camino.

Preguntas Frecuentes sobre Viajar en Bicicleta

¿Cómo financia Julián sus viajes?
Julián trabaja intensamente durante una parte del año, principalmente como guardavidas de temporada en Europa o en cocinas, para ahorrar el dinero necesario que le permite viajar en bicicleta el resto del tiempo. Reduce sus gastos al mínimo para maximizar su tiempo en la ruta.

¿Qué tipo de equipaje lleva en la bicicleta?
Lleva aproximadamente 40 kg de equipo esencial, incluyendo carpa, aislante, colchoneta, elementos de cocina, comida básica, herramientas y repuestos para la bici, ropa, equipo de lluvia, protector solar, casco y un botiquín básico. También lleva un panel solar y un parlante portátil.

¿Es peligroso viajar solo en bicicleta por el mundo?
Julián menciona que, si bien ha enfrentado desafíos naturales y ha dormido a la intemperie, su mayor temor real en la ruta proviene del tráfico automotor, particularmente de las camionetas que no siempre respetan al ciclista. Sin embargo, destaca que la solidaridad de la gente local en muchos lugares mitiga otros riesgos.

¿Por qué elige la bicicleta en lugar de otros medios de transporte?
Para Julián, la bicicleta es más que un medio de transporte; es una forma de vida. Le permite viajar a una velocidad que favorece el asombro y la conexión con el entorno y las personas. La considera un medio que iguala a las personas y fomenta la solidaridad, algo esencial para él.

¿Cuál es el país que más le ha sorprendido por su hospitalidad?
Julián fue gratamente sorprendido por la increíble hospitalidad de la gente en Irán, rompiendo muchos prejuicios que tenía previamente. Sin embargo, destaca la solidaridad de la gente en Argentina como una cualidad única que lo reafirma en su creencia de que es el mejor país del mundo.

¿Cómo comparte sus experiencias de viaje?
Actualmente, Julián comparte sus aventuras a través de su canal de YouTube, @CienVolandoBici, donde publica videos documentando sus recorridos y reflexiones.

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