24/10/2025
El Col du Tourmalet, ubicado en los majestuosos Pirineos franceses, es mucho más que una simple subida; es un icono, un verdadero templo del ciclismo mundial. Considerado uno de los ascensos ciclistas más legendarios del planeta, atrae a ciclistas de todos los niveles que buscan desafiar sus rampas y experimentar la historia que se respira en cada curva. Este puerto de montaña, que se eleva imponente sobre el paisaje, es sinónimo de épicas batallas en el Tour de France, siendo el más frecuentado en la historia de esta gran ronda por etapas.

La aproximación más conocida y, según muchos, la más escénica, es la que parte desde Luz-Saint-Sauveur, una pintoresca comuna francesa en el departamento de Altos Pirineos. Aunque ambas vertientes (este y oeste) presentan un gradiente medio similar, la ascensión desde Luz-Saint-Sauveur (la vertiente oeste) es considerada más exigente. Esto se debe a que cubre una distancia mayor y gana una elevación adicional de unos 110 metros en comparación con la otra cara.

Luz-Saint-Sauveur no solo es el punto de partida para el incomparable Col du Tourmalet, sino que también se encuentra estratégicamente situado cerca de otras ascensiones de renombre en la región, como Luz Ardiden, Col de Tentes, Hautacam y Aubisque, consolidando esta zona como una de las áreas de escalada más importantes del mundo. El propio pueblo, conocido localmente simplemente como "Luz", con sus apenas mil habitantes, tiene un vínculo histórico con la región, evidenciado por el Puente Napoleón, una estructura impresionante terminada en 1861 en honor a Napoleón Bonaparte, quien admiraba profundamente los Pirineos.
El Desafío del Ascenso desde Luz-Saint-Sauveur
El ascenso desde Luz-Saint-Sauveur comienza de manera relativamente suave, atravesando la zona residencial oriental del pueblo durante el primer kilómetro. Posteriormente, la ruta sigue la carretera D918, serpenteando junto al río Le Bastan durante aproximadamente 9.5 kilómetros. Es un tramo que permite encontrar el ritmo antes de que la montaña muestre su verdadera cara.
Alrededor del kilómetro 10.5, la carretera gira a la izquierda (la derecha lleva a una ruta alternativa a la cima utilizada por Laurent Fignon en una ocasión), y es aquí donde comienza la parte verdaderamente épica y desafiante de la subida. Desde este punto, la pendiente se vuelve más constante y exigente, poniendo a prueba la resistencia de cada ciclista. A lo largo de la ruta, especialmente en esta sección final, se encuentran marcadores kilométricos que indican la distancia restante hasta la cima y el gradiente medio del próximo kilómetro. Estos marcadores son un punto de referencia crucial y, a menudo, un pequeño consuelo o un recordatorio del esfuerzo requerido.
Los últimos ocho kilómetros de la ascensión son particularmente duros, con un gradiente medio del 7.7%. El kilómetro final es especialmente brutal, alcanzando un 10% de pendiente media. Sin embargo, el esfuerzo se ve recompensado con vistas excepcionales del valle del que se acaba de ascender. Hay varias curvas de herradura gigantes en la parte alta que no solo son divertidas de negociar, sino que también ofrecen panoramas impresionantes al mirar hacia abajo. Es común encontrar ganado pastando libremente en las laderas, añadiendo un toque rústico y natural al paisaje de alta montaña.
Análisis del Gradiente
Para el ascenso completo desde Luz-Saint-Sauveur, el gradiente medio es del 7.1%. Sin embargo, este número no refleja la variabilidad de la pendiente a lo largo de los más de 18 kilómetros de subida. Según el perfil de gradiente mencionado en la información, el kilómetro más empinado se encuentra entre el kilómetro 11.6 y el 12.6, con una pendiente del 10.8%. Las señales oficiales del Tour de France en la ruta también indican los kilómetros más duros. La señal de '1 km a la cima' marca un 10%, mientras que la señal a los '16 km de subida' (a 3 km de la cima) indica un 10.9%. Es interesante notar que, según la fuente, ninguna de las señales kilométricas físicas entre el km 5 y el km 1 a la cima muestra valores tan altos como 10.8% o 10.9%, lo que sugiere pequeñas variaciones o mediciones diferentes.
A modo de referencia, y basándonos en las pendientes listadas junto a las fotos de los marcadores kilométricos proporcionadas en la fuente (indicando 'km a la cima'):
| Distancia a cima (km) | Gradiente Listado (%) |
|---|---|
| 16 | 6.2 |
| 15 | 7.5 |
| 14 | 7 |
| 13 | 9 |
| 12 | 8 |
| 11 | 9 |
| 10 | 6 |
| 9 | 6.5 |
| 8 | 7.5 |
| 7 | 8.5 |
| 6 | 8.5 |
| 5 | 6 |
| 4 | 8.5 |
| 3 | 7.5 |
| 2 | 8 |
| 1 | 10 |
Esta tabla ilustra la naturaleza irregular de la subida, con tramos más suaves intercalados con rampas significativas, especialmente en la parte final.
La Cima: El Col du Tourmalet
Alcanzar la cima del Col du Tourmalet es una experiencia inolvidable. El puerto en sí es un punto de encuentro vibrante, especialmente en los días de buen tiempo. Junto con el Passo dello Stelvio en Italia, es descrito como uno de los finales de ascensión más concurridos y divertidos por ciclistas de todo el mundo. En la cima se encuentran varios elementos icónicos: la señal oficial del Col du Tourmalet, una señal conmemorativa del Tour de France, un restaurante donde los ciclistas pueden recuperar energías, y la famosa escultura del Géant au Col du Tourmalet.
El Géant au Col du Tourmalet
Esta escultura de hierro, erigida por primera vez en el año 2000, es una obra del artista Jean-Bernard Métais. Forma parte de una obra más amplia sobre el Tour de France en la autopista A64 y representa el noveno ciclista de un grupo de ocho. El Géant, que significa 'Gigante', es transportado a la cima el primer sábado de junio de cada año en un evento conocido como la «Montée du Géant» (Ascensión del Gigante), que atrae a aproximadamente mil ciclistas que suben la montaña junto a la escultura, a menudo acompañados por una banda de música. La escultura permanece en la cima durante el verano y es retirada a principios de octubre para protegerla de las duras condiciones invernales.
Existe una creencia errónea de que la escultura honra específicamente a Octave Lapize, el primer ciclista del Tour de France en cruzar el puerto en 1910. Si bien en 2010 se colocó una placa conmemorativa a Lapize bajo el Géant, el propósito real de la escultura es, según se describe, un «homenaje de los Altos Pirineos a los Gigantes de la carretera». Esto puede interpretarse tanto como un tributo a los grandes corredores del Tour de France como, de manera más inclusiva, a todos los ciclistas que conquistan el Col du Tourmalet cada año, una interpretación que muchos ciclistas prefieren.
El Tour de France y el Tourmalet: Una Historia Entrelazada
La historia del Col du Tourmalet está intrínsecamente ligada a la del Tour de France. Desde su primera aparición en 1910, este puerto ha sido incluido en la ruta de la carrera en un número récord de ocasiones. Hasta 2023, el Tourmalet ha sido ascendido 89 veces, más que cualquier otro puerto en la historia del Tour. Su presencia fue casi constante en las primeras décadas, formando parte del recorrido cada año entre 1919 y 1939 (excepto en 1922, cuando la ruta se modificó por nieve) y nuevamente entre 1947 y 1955.
A pesar de su constante inclusión en la ruta, el Tourmalet no ha sido un final de etapa frecuente. Solo en tres ocasiones la meta se ha situado en la cima del puerto: en 1974, con victoria para Jean-Pierre Danguillaume; en 2010, con victoria para Andy Schleck; y más recientemente en 2019, con victoria para Egan Bernal.
Historias Épicas del Tourmalet en el Tour
La primera ascensión competitiva del Tourmalet en el Tour de France en 1910 ya produjo una historia memorable. El francés Octave Lapize fue el primero en coronar el puerto aquel 21 de julio. Sin embargo, en el siguiente ascenso (el Col d'Aubisque), Lapize fue superado. Al llegar al puerto, visiblemente exhausto y frustrado por la brutalidad de la etapa, Lapize se dirigió a los organizadores, incluido el legendario Henri Desgrange, con palabras que han pasado a la historia. Aunque las versiones varían, se le atribuye haber gritado «¡Asesinos!» o «¡Criminales!», reflejando la dureza extrema de las etapas de montaña en aquella época pionera. Trágicamente, Lapize fallecería años después debido a las heridas sufridas al ser derribado su avión de combate durante la Primera Guerra Mundial.
Otra historia legendaria ocurrió en 1913 con el ciclista francés Eugène Christophe. Descendiendo el Tourmalet hacia Campan, Christophe sufrió una caída que le rompió la horquilla delantera de su bicicleta. En una época sin coches de asistencia, Christophe, mostrando una increíble resiliencia, caminó con su bicicleta dañada hasta el pueblo de Campan. Allí, encontró una herrería y, con la ayuda de un joven de siete años que le bombeó el fuelle, reparó su bicicleta él mismo. A pesar de perder tres horas, continuó hasta la meta. Sin embargo, los organizadores de la carrera, siguiendo las estrictas reglas de la época que prohibían la asistencia externa, lo penalizaron por la ayuda recibida del joven, un ejemplo de la dureza y a veces inflexibilidad del ciclismo de principios del siglo XX. A pesar de este infortunio, Christophe pasó a la historia por ser el primer ciclista en vestir el maillot amarillo en 1919.
Más recientemente, la batalla por la victoria en la etapa 17 del Tour de France de 2010, con final en la cima del Tourmalet, fue un duelo memorable entre Alberto Contador y Andy Schleck. Durante los últimos diez kilómetros de la ascensión, Schleck y Contador se distanciaron del resto de favoritos y ascendieron solos, envueltos en la niebla y la lluvia ligera. Se atacaron mutuamente varias veces, pero no lograron descolgarse. En el último kilómetro, Schleck lideró el ascenso codo con codo con Contador. Finalmente, Schleck ganó la etapa, con Contador concediéndole la victoria pero manteniendo el maillot amarillo, ya que ambos cruzaron la meta con el mismo tiempo. Fue un final dramático y visualmente impactante en la cima neblinosa del Tourmalet.
Preguntas Frecuentes sobre el Col du Tourmalet
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre este famoso puerto:
- ¿Cuál es el gradiente medio del Col du Tourmalet desde Luz-Saint-Sauveur? El gradiente medio es del 7.1%.
- ¿Cuál es la parte más empinada del ascenso? Según el perfil de gradiente, el kilómetro más empinado es del 10.8% entre el km 11.6 y 12.6. Las señales oficiales también marcan pendientes elevadas, hasta 10.9% en el km 16 de subida.
- ¿Con qué frecuencia aparece el Tourmalet en el Tour de France? Es el puerto más recurrente, habiendo sido incluido 89 veces hasta 2023.
- ¿Cuántas veces ha sido el Tourmalet final de etapa en el Tour de France? Solo en tres ocasiones: 1974, 2010 y 2019.
- ¿Qué representa la escultura en la cima? El Géant au Col du Tourmalet es un homenaje a los «Gigantes de la carretera», refiriéndose tanto a los grandes corredores del Tour como a todos los ciclistas que logran ascender el puerto.
Conclusión
El Col du Tourmalet es una ascensión que todo ciclista con aspiraciones debería tener en su lista. Su desafiante gradiente, especialmente en los kilómetros finales, pone a prueba la fortaleza física y mental. Pero más allá del reto deportivo, es la rica historia del ciclismo que impregna sus laderas lo que lo convierte en un lugar verdaderamente especial. Pedalear por las mismas carreteras donde leyendas como Lapize, Christophe, Schleck y Contador escribieron capítulos del Tour de France es una experiencia única. La conquista de la cima, con la recompensa de vistas espectaculares y la icónica escultura del Géant, es un logro que perdura en la memoria de cada ciclista que se atreve a desafiar a este gigante de los Pirineos. Es un puerto que no solo se sube con las piernas, sino también con el corazón, sintiendo el peso y la gloria de su historia ciclista.
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