28/07/2022
Cuando pensamos en una bicicleta, la imagen que suele venir a la mente es la de un cuadro, dos ruedas y, fundamentalmente, una cadena que conecta los pedales con la rueda trasera para transmitir la potencia. Sin embargo, existe una alternativa menos común pero fascinante: el sistema de eje de transmisión, a menudo referido en este contexto como cardán.

A diferencia de la cadena, que requiere lubricación y mantenimiento constante, el eje de transmisión ofrece una manera limpia y robusta de propulsar la bicicleta. Pero, ¿cómo funciona exactamente y qué implicaciones tiene su uso?
¿Cómo Funciona el Eje de Transmisión (Cardán)?
El mecanismo detrás de un sistema de eje de transmisión en una bicicleta es ingenioso y se basa en el uso de engranajes cónicos. En lugar del plato grande con dientes al que se engancha la cadena, las bicicletas con cardán tienen una gran corona biselada (un tipo de engranaje cónico) ubicada en el eje del pedalier. Esta corona se engrana con otro engranaje cónico similar montado en el propio eje de transmisión.

La magia ocurre aquí: el uso de engranajes cónicos permite cambiar la dirección de transmisión de la fuerza en 90 grados. Así, el movimiento de rotación horizontal de los pedales se convierte en un movimiento de rotación vertical a lo largo del eje de transmisión, que corre paralelo al tubo diagonal o la vaina de la bicicleta, pero dentro de una carcasa protectora.
Cerca del cubo de la rueda trasera, el eje de transmisión finaliza con otro engranaje cónico. Este engranaje se engrana con una segunda corona cónica, situada en la posición donde normalmente encontraríamos los piñones. Esta segunda pareja de engranajes cónicos realiza otro giro de 90 grados, volviendo a situar el par de giro en un plano horizontal, que es el necesario para hacer girar la rueda trasera.
Este sistema, que transmite la potencia a través de engranajes y un eje sólido, elimina por completo la necesidad de una cadena, sus eslabones, su lubricación y sus posibles descarrilamientos. Aunque se podrían usar otros mecanismos como juntas Hobson o tornillos sin fin, los engranajes cónicos son los más comunes debido a su eficiencia relativa.
Es importante destacar que el sistema de eje de transmisión a menudo se acopla a un buje interno de cambio de marchas. Dado que no hay piñones externos ni desviador trasero como en un sistema de cadena convencional con cambio externo, el cambio de velocidades, si lo hay, debe realizarse dentro del propio buje trasero. Fabricantes como NuVinci, Rohloff, Shimano, SRAM y Sturmey-Archer producen bujes internos compatibles con este tipo de transmisión.
Una Mirada a la Historia del Cardán en Bicicletas
La idea de reemplazar la cadena por un eje de transmisión no es nueva; de hecho, tiene sus raíces a finales del siglo XIX, una época de gran experimentación en el diseño de bicicletas. Los primeros sistemas de eje de transmisión para bicicletas parecen haber surgido de forma independiente en 1890 tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña.
En Gran Bretaña, A. Fearnhead patentó su diseño en octubre de 1891. Sus primeros prototipos utilizaban un eje situado más arriba, pero los modelos posteriores adoptaron la configuración más familiar con el eje entre el pedalier y la rueda trasera.
Casi simultáneamente, en Estados Unidos, Walter Stillman solicitó una patente en diciembre de 1890, que le fue concedida en julio de 1891. La idea no despegó de inmediato en Gran Bretaña, lo que llevó a Fearnhead a presentar su invento en Estados Unidos en 1894, donde la influyente firma de bicicletas Columbia, representada por el coronel Pope, compró los derechos exclusivos para el país.
Aunque algunos fabricantes británicos, como Humber, finalmente adoptaron y comercializaron el sistema, no fue universalmente aceptado. Figuras prominentes de la época, como el ingeniero Archibald Sharp, expresaron dudas, principalmente sobre la precisión y el coste del mecanizado necesario para los engranajes cónicos, que consideraba un obstáculo serio para su éxito práctico.
A pesar de estas reticencias, empresas como League Cycle Company en EE.UU. (desde 1893) y la francesa Metropole con su modelo Acatane también lanzaron sus propias versiones. En 1897, Columbia comenzó una promoción agresiva de su bicicleta "sin cadena", que había adquirido de League Cycle Company.
Estas bicicletas con eje de transmisión disfrutaron de una popularidad moderada a finales de la década de 1890, particularmente en 1898 y 1899. Sin embargo, sus ventas eran significativamente inferiores a las de las bicicletas con cadena. Esto se debía principalmente a su mayor costo de fabricación y a algunas desventajas inherentes de la tecnología de la época.
Las primeras bicicletas con eje de transmisión eran algo menos eficientes que las bicicletas con cadena bien lubricadas y ajustadas, con pérdidas mecánicas que se estimaban alrededor del 8%. Esto se atribuía, en parte, a las limitaciones en la precisión del mecanizado y la alineación de los engranajes cónicos. Además, el desmontaje de la rueda trasera para reparar un pinchazo era considerablemente más complicado.

Hubo algunos intentos de integrar cambios de marcha. En 1902, la Hill-Climber Bicycle Mfg. Company vendió una bicicleta de tres velocidades con eje de transmisión que utilizaba múltiples juegos de engranajes cónicos para lograr los cambios.
A pesar de estos esfuerzos, las bicicletas con eje de transmisión prácticamente desaparecieron del mercado masivo durante la mayor parte del siglo XX. Sin embargo, la tecnología persistió y ha experimentado un resurgimiento en un nicho de mercado en las últimas décadas, especialmente para bicicletas urbanas y de cercanías, donde sus ventajas específicas pueden ser muy valoradas.
Eje de Transmisión (Cardán) vs. Cadena: Una Comparación
Para entender por qué alguien elegiría una bicicleta con eje de transmisión en lugar de una con cadena, es útil comparar directamente ambos sistemas:
Eficiencia: Históricamente, una cadena bien lubricada y ajustada es ligeramente más eficiente que un sistema de eje de transmisión. Las pérdidas por fricción en los engranajes cónicos suelen ser un poco mayores que en una cadena optimizada. Sin embargo, esta diferencia puede minimizarse con engranajes de alta calidad y un mecanizado preciso. Además, la eficiencia del eje de transmisión es muy constante y no degrada con la falta de mantenimiento o la suciedad, a diferencia de la cadena.
Mantenimiento: Esta es una de las mayores ventajas del eje de transmisión. Al estar completamente sellado dentro de su carcasa, está protegido de la suciedad, el agua y otros elementos. No requiere lubricación regular, no mancha la ropa con grasa y no se ensucia como una cadena. El mantenimiento es mínimo, limitándose a inspecciones periódicas.
Durabilidad: El sistema de eje de transmisión es inherentemente más robusto y duradero que una cadena. No hay eslabones que se estiren, piñones que se desgasten rápidamente o desviadores que puedan dañarse por golpes. Los engranajes cónicos y el eje son componentes sólidos diseñados para durar mucho tiempo.
Limpieza: Las bicicletas con eje de transmisión son intrínsecamente más limpias. No hay grasa expuesta que pueda manchar la ropa, las manos o el entorno. Esto las hace muy atractivas para el uso diario en ciudad o para el transporte al trabajo.
Peso: Generalmente, un sistema de eje de transmisión tiende a ser un poco más pesado que un sistema de cadena con cambio externo, debido a los engranajes y la carcasa robusta necesaria. También puede requerir un cuadro ligeramente más reforzado para soportar las fuerzas en el pedalier y el buje trasero.
Costo: Las bicicletas con eje de transmisión suelen tener un precio de compra más elevado. El diseño y la fabricación de los engranajes cónicos de precisión y el eje son más complejos y costosos que los de una cadena y sus componentes asociados.
Cambio de Marchas: Como se mencionó, el eje de transmisión requiere un buje interno para cualquier sistema de cambio de marchas. Esto limita las opciones de cambio a las disponibles en bujes internos (como 3, 5, 7, 8, 11, 12 o incluso 14 velocidades en sistemas de alta gama como Rohloff). Los sistemas de cadena con desviador externo ofrecen un rango de marchas potencialmente mayor y pasos más pequeños entre marchas, aunque los bujes internos modernos han mejorado mucho en este aspecto.
Reparación de Pinchazos: Históricamente, quitar la rueda trasera en una bicicleta con eje de transmisión era más complicado. Si bien el diseño ha mejorado en algunos modelos modernos, aún puede ser menos sencillo que en una bicicleta con cadena tradicional, donde solo hay que liberar la cadena y abrir el cierre rápido.
Rigidez del Cuadro: Un problema fundamental con los sistemas de transmisión por eje es la necesidad de mantener una alineación muy precisa entre el eje del pedalier y el buje trasero para que los engranajes cónicos funcionen eficientemente. Esto requiere una construcción de cuadro más rígida y robusta en esas áreas, lo que puede contribuir al peso.

Aplicaciones Modernas y Fabricantes
Aunque no son tan comunes como las bicicletas con cadena, las bicicletas con eje de transmisión han encontrado un nicho de mercado importante, especialmente entre los ciclistas urbanos y los que buscan una bicicleta de bajo mantenimiento para desplazamientos diarios.
Su resistencia a la suciedad y la mínima necesidad de ajuste las hacen ideales para personas que usan la bicicleta en diversas condiciones climáticas y no quieren preocuparse por la limpieza y lubricación constante de la cadena.
Varios fabricantes ofrecen bicicletas con este sistema, a menudo combinadas con bujes internos de alta calidad. Un ejemplo notable mencionado es Biomega de Dinamarca, conocida por sus diseños modernos y a menudo minimalistas.
Otro ejemplo proporcionado es Brikbikes, con su modelo Brik Brut Singlespeed. Este ejemplo ilustra bien cómo el sistema de eje de transmisión se integra en bicicletas diseñadas para la simplicidad y la durabilidad. La Brik Brut utiliza un cuadro de aluminio, compatible con su sistema de eje de transmisión para singlespeed (sin cambios), y lo combina con bujes internos Sturmey Archer, conocidos por su robustez. El hecho de que se fabrique por encargo y permita personalización (color, mejoras) subraya su naturaleza de producto de nicho, enfocado en la calidad y el bajo mantenimiento.
La Brik Brut Singlespeed, al ser una bicicleta de una sola velocidad con eje de transmisión, maximiza la simplicidad. Elimina tanto la cadena como el mecanismo de cambio, resultando en una bicicleta muy limpia, silenciosa y que requiere un mantenimiento casi nulo en la transmisión. Su precio, a partir de 999 euros, refleja el mayor coste asociado a esta tecnología y su fabricación a medida.
Preguntas Frecuentes sobre el Cardán en Bicicletas
¿Es el cardán más ruidoso que la cadena?
Generalmente, no. Una vez que los engranajes cónicos están bien fabricados y alineados, el sistema de eje de transmisión suele ser más silencioso que una cadena, especialmente una que no está perfectamente lubricada o ajustada.
¿Se puede poner un cardán a cualquier bicicleta?
No. El sistema de eje de transmisión requiere un cuadro específicamente diseñado para alojar el eje y los engranajes, con puntos de anclaje precisos en el pedalier y el buje trasero. No se puede adaptar a un cuadro diseñado para cadena.
¿Qué pasa si el eje de transmisión se daña?
Dado que el sistema está sellado y es robusto, los daños son poco comunes en condiciones normales de uso. Sin embargo, si ocurriera un problema interno, la reparación suele ser más compleja y puede requerir el reemplazo de componentes específicos o incluso de todo el sistema de transmisión, lo que puede ser más costoso que reparar una cadena o cambiar piñones.
¿Son más pesadas las bicicletas con cardán?
Como regla general, sí, suelen ser ligeramente más pesadas que sus equivalentes con cadena y cambio externo, aunque la diferencia puede variar según el diseño y los materiales.
¿Son adecuadas para cualquier tipo de ciclismo?
Actualmente, las bicicletas con eje de transmisión son más adecuadas para ciclismo urbano, de cercanías y touring tranquilo, donde el bajo mantenimiento y la limpieza son prioritarios. Para ciclismo de alto rendimiento, competición, montaña o carretera exigente, la cadena sigue siendo dominante debido a su menor peso, mayor eficiencia potencial (en condiciones ideales) y la amplia gama de marchas disponibles con sistemas externos.
Conclusión
El cardán, o eje de transmisión, es una fascinante alternativa a la omnipresente cadena de bicicleta. Aunque históricamente enfrentó desafíos de fabricación y eficiencia, y sigue siendo un sistema de nicho con un coste inicial más alto, ofrece ventajas significativas en términos de limpieza, durabilidad y muy bajo mantenimiento. Para el ciclista urbano que valora la fiabilidad y quiere evitar la grasa de la cadena, una bicicleta con eje de transmisión, a menudo combinada con un buje interno, puede ser una excelente inversión a largo plazo. Representa una fusión interesante de tecnología histórica y diseño moderno, ofreciendo una experiencia ciclista diferente y sin complicaciones.
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