18/08/2024
En el corazón de Asturias, cerca de la localidad de La Vega-Riosa, se alza un gigante que ha forjado su propia leyenda en el mundo del ciclismo profesional: el Alto de L'Angliru, o simplemente, El Angliru. Esta carretera de montaña es conocida y temida a partes iguales por su brutalidad, considerándose una de las ascensiones más exigentes y espectaculares del calendario ciclista internacional. Su inclusión en la prestigiosa Vuelta a España lo ha catapultado a la fama, convirtiéndolo en un juez implacable capaz de decidir el destino de la carrera.

El Nacimiento de una Leyenda del Asfalto
La historia del Angliru como escenario ciclista se remonta a la búsqueda por parte de los organizadores de la Vuelta a España de una ascensión que pudiera rivalizar en dureza y épica con los puertos de montaña más emblemáticos de otras grandes vueltas, como el Alpe d'Huez o el Mont Ventoux en el Tour de Francia, o el Mortirolo en el Giro de Italia. Querían un coloso que pusiera a prueba los límites de los corredores y ofreciera un espectáculo sin igual a los aficionados. Así nació la idea de incluir esta empinada carretera asturiana. Su debut en la Vuelta se produjo en el año 1999, en una etapa que partía de León, marcando el inicio de su reputación como una de las cimas más temibles del ciclismo profesional. Desde entonces, su presencia en el recorrido genera siempre una enorme expectación y respeto.
Desentrañando la Bestia: La Ascensión Detallada
Para comprender por qué el Angliru es tan temido, es necesario analizar sus características técnicas. La cima de esta colosal ascensión se encuentra a una altitud de 1.573 metros sobre el nivel del mar. Partiendo desde la base, la diferencia de altura total que deben superar los ciclistas es de 1.266 metros.
La longitud total de la subida es de 12.5 kilómetros, lo que arroja una pendiente promedio del 10.13%. Este porcentaje medio ya es significativamente alto, pero lo que realmente distingue al Angliru son sus rampas extremas. La pendiente máxima alcanza cerca del 24%, un porcentaje que desafía la gravedad y exige el máximo esfuerzo y la elección de los desarrollos más adecuados por parte de los ciclistas.
La subida se puede dividir en diferentes secciones con variaciones significativas en su inclinación:
- Los primeros 5 kilómetros, aunque ya presentan una pendiente respetable con un promedio del 7.6%, son considerados relativamente suaves en comparación con lo que está por venir. Son duros, sí, pero manejables para ciclistas de élite.
- El sexto kilómetro ofrece un ligero respiro, con un promedio que desciende al 2.1% e incluso incluye un pequeño tramo de descenso. Es un momento crucial para intentar recuperar algo de energía antes de afrontar la parte más dura.
- La segunda mitad de la ascensión es donde reside la verdadera brutalidad del Angliru. Desde el kilómetro seis hasta la cima, la pendiente promedio se dispara hasta un demoledor 13.1%.
Dentro de esta última mitad se encuentran las rampas que han grabado el nombre del Angliru en la historia del ciclismo. La sección más empinada y famosa es la Cueña les Cabres, situada a unos 3 kilómetros de la cima. Aquí, la pendiente alcanza un sobrecogedor 23.6%. Superar este muro requiere un esfuerzo titánico, a menudo con los ciclistas zigzagueando sobre sus bicicletas para poder avanzar. Pero la Cueña les Cabres no es la única dificultad extrema; la ascensión cuenta con otras rampas posteriores que varían entre el 18% y el 21% de inclinación, manteniendo la agonía hasta prácticamente la línea de meta.
Para visualizar mejor la progresión de la pendiente, podemos presentar un resumen aproximado:
| Segmento de la Subida | Distancia (aprox.) | Pendiente Promedio |
|---|---|---|
| Primeros kilómetros | 5 km | 7.6% |
| Sección de transición | 1 km | 2.1% (incluye descenso) |
| Última mitad (desde Km 6) | 6.5 km | 13.1% |
Esta tabla muestra claramente cómo la dificultad se concentra en los últimos kilómetros, haciendo del Angliru un verdadero examen de resistencia física y mental.
Entre la Épica y la Controversia
La reputación del Angliru no solo se basa en su dificultad intrínseca, sino también en los momentos dramáticos y las controversias que ha protagonizado. Uno de los episodios más recordados ocurrió en la etapa 15 de la Vuelta a España de 2002. La jornada se disputó bajo la lluvia, lo que convirtió el ya de por sí difícil ascenso en una auténtica odisea. La situación se agravó cuando varios coches de equipo se quedaron atascados en las rampas más empinadas, incapaces de arrancar debido a que sus neumáticos patinaban sobre los mensajes pintados en el asfalto por los aficionados.
Este incidente causó un caos considerable, atrapando a ciclistas detrás de los vehículos y dejando a otros sin asistencia mecánica justo cuando más la necesitaban. Ciclistas con pinchazos tuvieron que seguir adelante sin poder cambiar de rueda, aumentando su sufrimiento. David Millar, uno de los afectados, llegó a caerse hasta en tres ocasiones en su frustración. Como protesta, Millar entregó su dorsal a escasos metros de la línea de meta, negándose a cruzarla. Aunque posteriormente lamentó su arrebato y se disculpó con su equipo, los jueces dictaminaron que no había completado la etapa y fue descalificado de la carrera, en la que marchaba noveno en la clasificación general. Este incidente puso de manifiesto los riesgos y las complicaciones logísticas que una ascensión tan extrema puede generar, especialmente bajo condiciones meteorológicas adversas.
Opiniones Encontradas: ¿Barbaridad o Espectáculo?
La introducción del Angliru en la Vuelta a España generó un intenso debate dentro del pelotón y entre los directores de equipo. Sus defensores argumentaban que elevaba el nivel de dificultad y ofrecía un espectáculo único, mientras que sus detractores lo consideraban excesivamente duro y peligroso.
Vicente Belda, mánager del equipo Kelme en aquel momento, fue uno de los críticos más vocales, preguntándose retóricamente: "¿Qué quieren? ¿Sangre? Nos piden que estemos limpios y evitemos el dopaje y luego hacen que los corredores afronten este tipo de barbaridad." Esta opinión reflejaba la preocupación por la salud y seguridad de los ciclistas ante esfuerzos tan sobrehumanos.
Patrice Halgand, un ciclista francés, también expresó su desaprobación. Señaló que las normativas de la Unión Ciclista Internacional (UCI) regulaban la distancia y frecuencia de las carreras, pero no la severidad de las subidas. Halgand calificó de "ridículo" buscar una colina en una carretera estrecha, peligrosa y sinuosa, argumentando que no era así como se cambiaba el desarrollo de una carrera. Creía que las diferencias entre los corredores se mostrarían igualmente en puertos menos empinados y en carreteras más anchas, lo que además sería mejor para el espectáculo. Según él, en el Angliru los ciclistas subían de forma "lastimosa", sin que la ascensión tuviera "ningún interés deportivo" porque no había ataques; desde la cabeza hasta la cola, cada ciclista simplemente subía "lo mejor que podía".
Por otro lado, el exciclista Charly Mottet se mostró a favor de la inclusión del Angliru, considerándola "buena para el ciclismo". Tras ver la subida por televisión, la calificó como una "súper carrera". Mottet apoyaba este tipo de "dificultades fuera de lo normal" y "pendientes extremas". Para él, la inclinación no era un problema insuperable, ya que siempre había una "solución en la elección de las marchas". Incluso sugería que los organizadores deberían especificar en la guía de carrera el tipo de desarrollos necesarios, algo que él, como excorredor y organizador, consideraría un deber. Esta perspectiva se centraba en el desafío táctico y físico, y en la capacidad de adaptación del ciclista.
¿Por Qué es Tan Temido? La Perspectiva del Ciclista
Más allá de los números y las opiniones, la experiencia de ascender el Angliru es la que realmente define su temible reputación. Los ciclistas de élite, acostumbrados a afrontar puertos de montaña de gran envergadura, se ven aquí llevados al límite absoluto. Las rampas por encima del 20% no solo exigen una fuerza descomunal en las piernas, sino también una concentración máxima para mantener la bicicleta en línea y evitar que la rueda delantera se levante o que la trasera patine.
La velocidad de ascensión se reduce drásticamente en las secciones más duras, a menudo apenas superando la velocidad de un peatón rápido. El esfuerzo es constante y no hay apenas respiro una vez superada la sección más llana del kilómetro seis. La Cueña les Cabres se convierte en un muro físico y mental, un punto de inflexión donde muchos ciclistas sufren al máximo, con el rostro desencajado por el esfuerzo.
La elección de los desarrollos (combinación de platos y piñones) es crítica en el Angliru. Los ciclistas utilizan marchas extremadamente bajas, a menudo inéditas en otras subidas, para poder mover los pedales en pendientes tan elevadas. A pesar de ello, la cadencia de pedaleo es muy baja, lo que somete los músculos a una tensión brutal y prolongada. El Angliru no perdona un mal día ni un momento de debilidad; es una lucha constante contra la pendiente, la fatiga y la propia mente. Completar la ascensión ya es un logro; hacerlo a ritmo de competición es una hazaña reservada para los ciclistas más fuertes y resistentes del mundo.
Preguntas Frecuentes sobre El Angliru
- ¿Cuál es la altitud de la cima del Angliru?
La cima del Alto de L'Angliru se encuentra a 1.573 metros sobre el nivel del mar. - ¿Qué tan larga es la subida al Angliru?
La ascensión tiene una longitud total de 12.5 kilómetros. - ¿Cuál es la pendiente promedio del Angliru?
La pendiente promedio a lo largo de sus 12.5 km es del 10.13%. - ¿Cuál es la sección más empinada del Angliru?
La sección más empinada es la famosa Cueña les Cabres, donde la pendiente alcanza un 23.6%. - ¿Por qué es famoso el Angliru en ciclismo?
Es famoso por ser una de las ascensiones más duras y exigentes del ciclismo profesional, conocido por sus rampas extremas y su uso frecuente como etapa clave en la Vuelta a España. - ¿Se utiliza el Angliru en la Vuelta a España?
Sí, el Angliru es una ascensión recurrente y muy esperada en el recorrido de la Vuelta a España desde su primera inclusión en 1999.
En resumen, el Angliru es mucho más que una simple carretera de montaña; es un símbolo del esfuerzo extremo y la épica del ciclismo. Con su cima a 1.573 metros, sus 12.5 kilómetros de longitud y una pendiente media de doble dígito salpicada de rampas que rozan el 24%, representa un desafío que pocos puertos en el mundo pueden igualar. Es un lugar donde las leyendas se forjan y donde los ciclistas se enfrentan a sus propios límites, dejando tras de sí historias de sufrimiento, gloria y controversia que perduran en la memoria del ciclismo.
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